Alimentación del niño en edad escolar

Alimentación del niño de una manera saludable

La mejor forma de alcanzar un estado nutricional adecuado es incorporar una amplia variedad de alimentos a nuestra dieta diaria y semanal. Este hecho es primordial para una alimentación del niño en edad escolar.

Ya que no existe un alimento que contenga todos los nutrientes esenciales para nuestro organismo, cada alimento contribuye a nuestra nutrición de una manera especial y cada nutriente tiene funciones específicas en nuestro cuerpo. Para gozar de buena salud, nuestro organismo necesita de todos ellos en cantidad adecuada.

Pautas para una alimentación del niño en edad escolar equilibrada y saludable

–              Es importante comer con tranquilidad, masticando bien los alimentos. Hacer 4 o 5 comidas diarias con un horario racional y regular.

–              Existen alimentos que deben tomarse diariamente, como son los derivados de cereales y patatas, verduras, hortalizas, frutas, leche y derivados lácteos, y aceite de oliva.

–              Algunos alimentos, concretamente legumbres, frutos secos, pescados, huevos y carnes magras, se tomarán alternativamente varias veces a la semana.

–              Controlar las grasas, tanto su calidad como su cantidad: utilizar aceite de oliva virgen tanto en crudo como para cocinar. Incluir pescados azules (grasos) en el menú semanal. Finalmente evitar el exceso de grasas saturadas: embutidos, crema de leche, mantequilla, carnes rojas, yema de huevo, bollería, etc.

–              Es importante mantener una adecuada hidratación mediante el consumo de líquidos (1 a 1.5), principalmente agua, pero también infusiones, caldo, etc.

–              Evitar el consumo de azúcares y bebidas refrescantes.

–              Además, estas recomendaciones se complementan con el consejo de practicar diariamente ejercicio físico moderado y ajustar la ingesta de alimentos de acuerdo al nivel de actividad habitual, para mantener el peso corporal en niveles deseables.

Alimentación del niño en edad escolar

La infancia constituye una etapa de la vida en la que tiene un papel esencial una correcta alimentación. Cualquier tipo de malnutrición, por exceso o por defecto, puede tener importantes repercusiones en el desarrollo y estado de salud a corto y largo plazo. Además, es durante esta etapa cuando comienzan a instaurarse los hábitos alimentarios, correctos o no, que se mantendrán casi durante toda la vida.

Los requerimientos de energía y nutrientes en estos primeros años van variando, dependiendo del ritmo de crecimiento individual, del grado de maduración de cada organismo, de la actividad física, del sexo y también de la capacidad para utilizar los nutrientes procedentes de la dieta.

Hacer al niño partícipe de preparar recetas atractivas, divertidas y coloridas es un gran estímulo para ellos.

Recomendaciones en el tratamiento de sobrepeso infantil

–              Reducir la ingesta del niño, pero sin prohibir alimentos y procurar que la dieta no sea muy restrictiva.

–              Alternar el consumo de carne y pescado.

–              Alternar las verduras, con el arroz y las legumbres.

–              Cocinar con aceite de oliva.

–              Limitar el consumo de sal.

–              Procure que el niño le vea comer alimentos saludables.

–              Cuando le dé verduras, preséntelas en forma atractiva.

–              Tenga la fruta a la vista.

–              No celebre fiestas en sitios tipo hamburgueserías.

–              No sustituya la fruta por postres.

–              Si no le gusta un alimento, no lo sustituya por otro.

–              No le dé dinero para comprar pastas en lugar del bocadillo.

–              Si el niño no se encuentra bien y no quiere comer, no lo fuerce.

–              Permita que el niño ayude en la cocina, que aprenda técnicas de cocina ligera.

–              Ampliar la variedad de platos del menú familiar.

–              Valoración de la constancia sobre la estrictez.

–              El aumento del peso corporal de los niños es directamente proporcional al número de horas destinado a actividades sedentarias: TV, videojuegos, etc.

–              Se debe cambiar la alimentación de la familia, no sólo la del niño. Suprimir las bebidas azucaradas, la bollería y no guisar fritos ni rebozados. Cocinar con poco aceite, guisos y comida variada rica en verduras y hortalizas.

–              Ayudar al niño a hacer deporte acompañándolo a caminar, nadar o ir en bicicleta.

–              No obsesionar al pequeño con su exceso de peso, pero vigilar el cumplimiento de las normas para toda la familia.

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